jueves, 11 de septiembre de 2008

Bona parte

Le digo la verdad, querida princesa Marie: me he pasado treinta años investigando el alma humana y hurgando lo más profundo de la psiquis, y aún sigo sin poder contestar la pregunta mayor... ¿Qué quieren las mujeres?
Grandes maestros de la neurología han escrito tomos enteros acerca de la sexualidad femenina, pero usted no parece acabar de comprender la verdad de las cosas. Y eso que usted es una psicoanalista renombrada, que viene a este consultorio porque aún confía en mí, pese a que ya he hecho por usted todo lo terapéuticamente posible dentro de mis posibilidades, mi pobre Marie.
¿Que más quisiera yo que encontrar la clave de su felicidad, doctora Bonaparte? Tan luego usted, que me ha salvado de las garras del nazismo facilitándome la salida de una Viena terrorífica para llegar a esta acogedora Londres, donde la democracia se respira como un perfume más dulce que el de las rosas…Por no hablar de la cantidad de pacientes que me ha derivado, querida. No crea que soy ingrato o que no quiero ayudarla. Es a usted a quien le debo mi salvación. Nada quisiera más que poder devolverle tantos favores. Y sin embargo, mi mayor frustración es no poder hacerlo. Porque ya no sé qué puedo hacer por usted, amiga....
Vamos, ya no llore más… Tenga otro pañuelo, que ese ya parece una hoja muerta. Seque sus lágrimas y relea mis libros, querida. Está todo en ellos. Le soy sincero, no tengo mucho más que agregar.
Usted me dice que se le ha ido la vida fingiendo orgasmos para cuidar que su compañero no la creyera frígida, y para cuidar que él no se sintiera mal por no poder hacerla feliz...
No es motivo de angustia, Marie. No para usted, que posee sangre conquistadora. Debería saber que se está equivocando. No tener un orgasmo no debería ser obstáculo para su felicidad. Es lo que les pasa a casi todas las mujeres, amiga mía...¿Por qué usted habría de ser diferente? Es muy neurótico de su parte pedirle tanto a la vida. Ya tiene fama, prestigio, talento, paciencia…¿para qué más?
Se lo explico otra vez, a ver si lo ve claro.
Déjeme servirme un poco de agua…Ya está, ahora sí. Perdón… ¿Quiere usted? No, mejor no le sirvo, mire cómo le tiemblan las manos, la volcaría toda en esta alfombra marroquí que ya tiene un siglo de edad.
Como le decía…Todo radica en que entre hombres y mujeres hay una visible diferencia anatómica. Entonces los hombres, al ver que las mujeres carecen de lo que ellos tienen, temen perderlo. Es claro, todos queremos lo que tiene el otro. El hombre vive perseguido con la idea de que la mujer querrá quitarle el pene. Y de ahí nace su perpetuo complejo de castración.
En cambio las niñas no temen perder lo que no tienen. Pero como no lo tienen, van a buscarlo. Y es ahí cuando las mujeres se vuelven peligrosas: buscan lo que les falta, en todos lados. Son insaciables, jamás se detienen. ¿Has visto que diferentes son las niñitas de los niñitos? Ellas son listas y perspicaces, tienen más recursos y habilidad desde temprana edad, mientras los varones somos torpes hasta en la madurez. Los hombres sabemos lo que pueden llegar a hacer las mujeres por conseguir un pene, y por eso nos cuidamos tanto de ustedes. Disculpe, no me río de usted, sino de este asunto.
Bueno, prosigo:
Fiel al estilo de propio género, Marie, usted sigue buscando lo que no le corresponde tener por naturaleza, es decir, un pene. Usted se quejó durante años de no poder gozar del sexo Yo ya le dije, que si todo el placer lo concentra en el clítoris es porque usted tiene una sexualidad centralizada en su sector masculino .Como usted ya sabe, un clítoris es un pequeño pene. ¿Cómo una mujer cabal va a esperar el goce a través de su pequeño pene?
La única cura para la frigidez, ya se lo dije, es quitar el clítoris para despertar a su vagina ...Sí, ya sé que se dice que la vagina es tan insensible que se la puede operar sin anestesia. Pero yo estoy convencido que el clítoris masculiniza a la mujer y que si es removido, todo el placer sexual que yace en él se desplazará hacia la vagina. Y entonces sí podrá usted gozar del sexo sin poses estratégicas, sólo con la penetración normal que la naturaleza planeó para la pareja humana.
Si la mujer se quita ese molesto clítoris, logrará que toda su sensibilidad vaya hacia la vagina entera, querida Marie, se lo aseguro. No en vano en los países musulmanes y africanos se realiza la ablación de clítoris a millones de mujeres desde hace siglos. Es para lograr la felicidad conyugal. De hecho, las mujeres que no se practican la clitoridectomía, no se casan. Toda la sociedad sabe allí que el clítoris es una desgracia, y fuente de desarmonía sexual y de litigios de pareja.
Y eso se debe a que ese apéndice tan sensible no es nada más que una astilla del leño mayor...¿ Sabe lo mal que se siente un hombre que no puede satisfacer a una esposa frígida? La eliminación del clítoris es una condición indispensable para el desarrollo de tu feminidad, querida.
Estoy seguro de que mi amigo el doctor Max Schur ha hecho una excelente operación extirpándotelo.
Ahora bien: si me dices que luego de esa intervención ya no sientes absolutamente ninguna sensación sexual, eso no es culpa mía ni de Max, sino de tu clítoris, que se negó a hacer la transferencia de sensibilidad hacia la vagina. Eso tampoco es extraño, querida. Lo mismo le sucede con todas mis pacientes frígidas. Un verdadera pena, Marie. Nieta de Napoleón… y una vida sin orgasmos... Por suerte, lo has entendido tan bien que lo explicas brillantemente en tu libro: es tu propia resistencia a ser femenina la que te impide disfrutar de sexo sin clítoris...Y es tu negación del natural masoquismo femenino el que te impide disfrutar de la brutalidad del hombre en el sexo. Pero no busques más allá, De todos modos, este no es un problema exclusivamente tuyo. Casi todas las mujeres padecen este síntoma de vagina dormida, y es producto de la envidia del pene y de su resistencia a madurar como mujeres hechas y derechas.
Estamos en tiempos modernos, querida mía, no puedes seguir aferrándote a las viejas teorías de Kobelt. Ese anatomista loco produjo un escándalo allá por 1844 diciendo que el clítoris es el corazón sexual de las mujeres.... Por suerte, lo desmintieron en el acto, y tuvo que callar para siempre. Vamos, esa teoría nos obligaría a los hombres a pensar en darles placer a nuestras compañeras como si fueran otros hombres ..¿ Somos todos homosexuales, entonces? ¿ El amor es siempre entre varones? ¡Absurdo!
Estoy seguro de que mientras las mujeres no se quiten quirúrgicamente su esbozo viril, la Disfunción Sexual Femenina será el mayor flagelo de la salud mental de las mujeres del futuro....¡Ay; Marie, Marie, esta operación sin resultado me apenas tanto!
Solo muestra lo reticente que es usted a ser completamente femenina. Tal vez esa frustración es al que la llevó a ser psicoanalista. Y agradezca a Dios que lo es.
Ya que nunca podrá disfrutar del sexo, dedique su vida a los estudios y a difundir al psicoanálisis en Francia, donde tal vez un día alguien descubra qué quieren las mujeres.